Piel blanca sin manchas ni impurezas: el método asiático
El tono perfecto a lo largo de los siglos
La piel blanca ha desempeñado un papel importante a lo largo de la historia en diversas culturas y épocas. Antes de continuar, es importante aclarar que el término “piel blanca” se refiere a un cutis claro y sin imperfecciones, comúnmente asociado a las poblaciones asiáticas, conocidas por su tez porcelana.
En la antigua Grecia, la piel blanca era símbolo de belleza y nobleza. Las mujeres griegas evitaban la exposición al sol y cuidaban su piel con productos a base de leche y miel para mantenerla limpia y radiante.
Más adelante, en la Edad Media europea, la piel clara representaba un alto estatus social. Las personas que trabajaban al aire libre, como los campesinos, tenían la piel oscura por el sol, mientras que los nobles se protegían con ropa y sombrillas para conservar una piel más pálida.
En los siglos XVIII y XIX, la piel blanca en mujeres europeas y americanas se relacionaba con la delicadeza y la cultura. Usaban sombreros y sombrillas para protegerse del sol y empleaban cremas aclarante para mantener su tez pálida.
No obstante, la piel clara no siempre fue vista como una belleza inocente. En el siglo XX, en algunos lugares se asoció con teorías de superioridad racial, apoyando ideas discriminatorias basadas en características físicas.
Hoy en día, aunque la piel blanca sigue siendo símbolo de belleza y elegancia en muchas culturas, existen movimientos que celebran la diversidad y promueven la belleza en todos los tonos de piel. A continuación, te mostramos cómo conseguir una piel blanca y sin manchas de forma sencilla.
Cómo lograr una piel blanca libre de impurezas
Existen muchos productos en el mercado que prometen aclarar la piel y eliminar imperfecciones, pero suelen contener numerosos ingredientes y no se recomiendan en verano. Aquí te enseñamos a preparar en casa una crema para una piel tipo porcelana con ingredientes naturales.
Solo necesitas una tomate, una patata, un poco de maicena, aceite de almendras y una pastilla de jabón natural. El proceso es muy simple.
Preparación de la crema casera
- Ralla una tomate mediana sobre un recipiente.
- Las tomates son ricas en vitaminas A, B y C y estimulan la producción de colágeno.
- Envuelve la pulpa de tomate en una gasa y exprímela para extraer el jugo.
- Pela y ralla una patata, luego repite el proceso con la gasa para sacar todo el jugo.
- Migra bien los dos jugos y añade poco a poco una cucharada de maicena mientras mezclas continuamente.
- Calienta la mezcla en una sartén antiadherente por aproximadamente 3 minutos.
- Retira la sartén del fuego y añade 2 cucharadas de jabón natural rallado, removiendo bien.
- Deja reposar la mezcla al menos 10 minutos.
- Para finalizar, agrega una cucharada de aceite de almendras y mezcla de nuevo.
Aplicación y uso
Con un pincel, aplica la mascarilla sobre rostro, cuello y escote. Debe actuar al menos 30 minutos antes de retirarla con agua tibia.
Se puede utilizar hasta tres veces por semana. Guarda la crema en un envase hermético y refrigérala para conservarla mejor.
