Convierte las puertas de tu casa en puertas automáticas como las de un hotel
Pequeños trucos para hacer tu hogar más cómodo
Hay detalles sencillos que pueden hacer que tu casa sea un lugar mucho más cómodo. El bricolaje siempre es una excelente solución: con un poco de creatividad, podrás crear trucos prácticos y efectivos. Además, haciéndolo tú mismo, ahorrarás dinero y podrás reciclar objetos que ya no usas.
Por qué las puertas de casa pueden resultar incómodas
Las puertas cumplen la función esencial de abrir o cerrar el acceso a una habitación, garantizándonos privacidad. Sin embargo, ¿cuántas veces alguien sale de una habitación y deja la puerta abierta? Esto es muy habitual y puede ser molesto. Tampoco ayuda cuando abrimos las ventanas para ventilar y las puertas se golpean constantemente. Con el truco que te mostramos hoy, podrás crear puertas que se cierran solas, igual que en los hoteles.
El problema de las puertas entreabiertas
No hay nada más práctico que una puerta que se cierra automáticamente. Si quieres mantener tu habitación cerrada sin preocuparte, este truco es justo lo que necesitas. Cuando prefieras dejar la puerta abierta, solo tienes que colocar un tope en el suelo. Es una solución sencilla y muy ingeniosa. Para automatizar tus puertas solo necesitarás unos pocos materiales.
Puertas automáticas con una botella y una cuerda
Para transformar tus puertas en automáticas, prepárate para poner manos a la obra con estos materiales:
- Una botella de plástico vacía
- Una cuerda de al menos 1,5 metros
- Sarena, tierra o cualquier material que añada peso
- Clavos con ganchos
- Un martillo
Llena la botella con arena, tierra u otro material que le dé peso. Haz un agujero en el tapón usando un taladro o un destornillador. Pasa un extremo de la cuerda por ese agujero y haz un nudo firme para que no se salga.
Tapa la botella con el tapón ya atado a la cuerda. Obtendrás así una cuerda que sostiene una botella pesada. Deja esto a un lado y prepárate para trabajar en la puerta.
Clava dos clavos con gancho cerca uno del otro, pero en puntos diferentes: uno en la parte superior de la puerta, del lado del tirador, y otro en la pared ligeramente más alto. El tercer clavo con gancho debe ir en el lado opuesto, en la pared también, y a una altura conveniente para el mecanismo.
No más puertas entreabiertas
Ahora toma la cuerda con la botella y colócala en los tres ganchos que instalaste. Ata la cuerda en el gancho de la puerta para que la botella no se caiga. Cuando abras la puerta, el peso de la botella hará que esta se cierre automáticamente.
Este mismo truco funciona para las puertas de armarios o muebles. ¡Pruébalo y verás lo práctico que es!
