¿Se puede usar sal gruesa de cocina en el lavavajillas? El misterio resuelto
La sal es un ingrediente esencial para el correcto funcionamiento del lavavajillas. En muchos países europeos, el agua del grifo contiene altos niveles de cal, lo que puede provocar depósitos incrustados en platos y utensilios. Además, la cal puede causar averías en el propio electrodoméstico. La sal especial para lavavajillas contiene sodio y cloro que ayudan a eliminar la cal del agua, garantizando una limpieza eficaz y prolongando la vida útil del aparato. Pero, ¿qué sucede si utilizamos sal común de cocina en lugar de esta sal específica? Veamos.
¿Es adecuada la sal gruesa de cocina para el lavavajillas?
La sal para lavavajillas, también conocida como sal regenerante o suavizante, es un producto especial formado por gránulos purificados de cloruro de sodio que se disuelven lentamente durante el ciclo de lavado. Se encuentra en presentaciones que van desde 1 a 2 kg en bolsitas de plástico o en sacos de hasta 25 kg, y es fácil de conseguir en tiendas especializadas o en línea.
Para quienes pensaban ahorrar sustituyendo esta sal por la sal común de mesa, llegan malas noticias: la sal de cocina, ya sea fina o gruesa, no es apta para lavavajillas. Este tipo de sal está compuesta por cristales más toscos que pueden contener impurezas como magnesio, calcio y hierro.
Estas impurezas pueden dañar el lavavajillas al obstruir tuberías y válvulas del sistema suavizante, provocando malfuncionamientos. Además, la sal de mesa puede contener aditivos como yodo y flúor, lo que puede dañar el electrodoméstico y dejar residuos en platos y cubiertos.
La sal gruesa, formada por cristales más grandes y con mayor cantidad de impurezas, puede generar depósitos internos que afectan el funcionamiento del lavavajillas. En resumen, la sal común no está diseñada para su uso en estos electrodomésticos.
Cómo usar correctamente la sal para lavavajillas
Hemos establecido que para el lavavajillas se debe usar exclusivamente sal específica para este fin, también llamada sal regenerante. Para ello, se debe llenar el depósito del suavizador ubicado en la parte inferior del aparato, accesible generalmente desde el frente o lateral.
Tras rellenar el depósito con sal regenerante, es recomendable realizar un ciclo de lavado vacío para que la sal se disuelva completamente en el agua.
Este tipo de sal es importante porque garantiza una limpieza eficiente y prolonga la vida útil del lavavajillas. Sus gránulos son gruesos, lo que permite una disolución lenta y uniforme, evitando la acumulación de cal. Además, está tratada con antiaglomerantes para impedir que se formen grumos que obstruyan el depósito.
En definitiva, conviene usar siempre sal regenerante específica para lavavajillas, asegurando así la máxima eficacia y durabilidad del electrodoméstico.
