Alfombras muy sucias, cómo limpiarlas en seco sin llevarlas a la tintorería: vuelven a quedar como nuevas

Cómo limpiar alfombras muy sucias en seco y sin llevarlas a la tintorería: quedan como nuevas

Las alfombras son elementos habituales en muchas casas, no solo por su función decorativa, sino también porque aíslan el suelo y mantienen el calor en las habitaciones. Sin embargo, su limpieza suele ser un reto y a menudo requiere llevarlas a la lavandería. Lo que muchos no saben es que es posible limpiarlas en seco en casa, evitando así el lavado tradicional. A continuación, te explicamos cómo hacerlo.

Alfombras en casa: cómo cuidarlas correctamente

Ya sea que tengas una alfombra antigua y valiosa o una moderna y de moda, cada una necesita un cuidado específico para mantenerse limpia. Debido a su composición y uso, las alfombras acumulan polvo y suciedad fácilmente, por lo que es indispensable un mantenimiento diario.

Hoy en día, podemos encontrar alfombras en prácticamente cualquier habitación: baño, cocina, salón o dormitorio. Cada tipo de alfombra varía según su ubicación, por ejemplo, las de baño o cocina suelen tener una base antideslizante y un pelo más corto.

¿Cómo mantenerlas limpias y en buen estado? Sin duda, lo básico es aspirarlas con regularidad para evitar la acumulación de ácaros y polvo. Pero también necesitan una limpieza profunda de forma periódica. No siempre es práctico ni económico llevarlas a una tintorería, por eso es ideal conocer métodos para limpiarlas tú mismo.

Cómo limpiar alfombras en casa

Con la necesidad de ahorrar en el hogar, muchas familias buscan alternativas para no gastar en lavados profesionales. Pero las alfombras requieren una limpieza adecuada para conservarlas. ¿Qué se puede hacer?

Una buena opción es el lavado en seco, que usa productos sin enjuague. En este caso, el bicarbonato de sodio es el ingrediente estrella.

Este producto es ideal para limpiar alfombras porque desinfecta, absorbe olores, humedad y manchas de grasa, además de limpiar a fondo las fibras.

El método es muy sencillo: espolvorea bicarbonato de sodio por toda la superficie de la alfombra con un colador o tamiz fino, para distribuirlo de manera uniforme y sin grumos. Cubre toda la alfombra y deja actuar el polvo al menos dos horas. Después, aspira la alfombra para retirar todo el bicarbonato. Además de limpiar y desinfectar, este proceso atrapa pelos, suciedad y polvo incrustados.

Una vez libre de suciedad, puedes eliminar los malos olores.

Para ello, prepara una mezcla con 500 ml de agua destilada sin aroma, 100 ml de vinagre blanco y unas gotas de aceite esencial natural, elige una fragancia adecuada para el ambiente. Mezcla todo en un spray y pulveriza la alfombra a unos 40 cm de distancia, cuidando no mojarla demasiado. Si es posible, deja secar al aire con las ventanas abiertas. En pocas horas tendrás una alfombra limpia, desinfectada y con un aroma fresco.