Albahaca, el truco para conservar las hojas frescas hasta 6 meses | Menos desperdicio

Basilic : la méthode infaillible pour garder ses feuilles fraîches jusqu’à 6 mois

Cómo conservar el basilisco y evitar el desperdicio

En el intento de cultivar un pequeño huerto urbano o simplemente mantener algunas macetas con hierbas aromáticas en casa, muchos se enfrentan a limitaciones de espacio y tiempo. Por eso, a menudo compramos albahaca en el supermercado y la vemos estropearse rápidamente. Pero no te preocupes, existen métodos sencillos para prolongar la frescura del basilisco hasta por seis meses.

El basilisco, un básico en la cocina, suele venderse preenvasado y se deteriora con rapidez una vez en casa. ¿Cómo alargar su vida útil durante meses? Descubre estas cinco técnicas efectivas:

Técnicas para conservar el basilisco fresco

  • Almacenamiento en agua: Trata el basilisco recién comprado como un ramo de flores. Coloca las ramas en un vaso con agua que cubra solo los tallos, no las hojas. Cambia el agua a diario, conserva el vaso en un lugar fresco y oscuro, y retira hojas dañadas cuando sea necesario. Así, el basilisco se mantendrá fresco hasta una semana.
  • Refrigeración: Para grandes cantidades, lava y seca las hojas cuidadosamente. Envuelve en papel absorbente antes de guardarlas en recipientes herméticos o bolsas con cierre en la nevera. De esta forma, la frescura se extiende hasta unos diez días.
  • Conservación en aceite: Prepara un aceite infusionado sumergiendo hojas frescas y limpias en aceite de oliva virgen extra dentro de un frasco hermético. Guarda en la nevera varias semanas. Precaución: asegúrate de que las hojas queden totalmente cubiertas por el aceite para evitar el riesgo de botulismo.
  • Congelación: Puedes congelar las hojas directamente o en aceite utilizando cubiteras. También es posible congelarlas sin aceite en un recipiente hermético. Este método conserva aroma y frescura durante meses, facilitando su uso en recetas cuando lo necesites.
  • Preparación de pesto: Prepara un pesto simple con basilisco, aceite de oliva y ajo, y congélalo en porciones pequeñas. El pesto puede mantenerse hasta seis meses en el congelador y varios días en la nevera tras descongelarlo, siempre que esté cubierto con un poco de aceite.

Con estas técnicas a tu alcance, dile adiós al desperdicio y disfruta del frescor y aroma del basilisco por mucho más tiempo en tus platos favoritos.