Alpino de otoño: cómo lograr una floración abundante en casa
Si eres amante de las plantas, sabrás que el otoño puede regalarnos flores maravillosas. Por eso, hoy te enseñamos cómo cultivar alpino (Cyclamen) en casa de forma sencilla, y conseguir que florezca fuerte y espléndido.
Con unos trucos fáciles, tendrás alpinos saludables y vigorosos en tu propio hogar. La clave siempre está en prestar mucha atención y cuidar con cariño estas plantas delicadas.
Origen y características del alpino
El alpino es una planta típica del Mediterráneo, que crece principalmente en Norte de África, Asia occidental y el sur de Europa. Su nombre proviene del griego “kyrisab”, y se asocia con sus raíces redondeadas y tuberosas.
Cuidados esenciales para el alpino
Como planta otoñal, el alpino se desarrolla mejor con temperaturas frescas, entre 10 y 15 ºC. Esto hace que sea ideal para tener en casa si puedes controlar el ambiente.
Para mantenerla saludable, lo ideal es fertilizarla tres veces por semana con un abono rico en potasio y fósforo que favorezca la floración.
El riego debe ser equilibrado, ni demasiado abundante ni escaso. Una buena técnica es sumergir la maceta en agua durante 30 minutos, o regar desde arriba permitiendo que el agua humedezca bien el sustrato.
El sustrato recomendado es una mezcla de tierra y turba con un pH ácido, que facilite el desarrollo de la planta.
Para evitar enfermedades, observa las hojas con atención. La aparición de manchas o cambios en el color indica que la planta necesita cuidados urgentes.
Para prevenir el moho, puedes añadir más corteza al sustrato y evitar el encharcamiento, cuidando que el agua no se acumule en el fondo.
Con estos consejos, ya tienes todo lo necesario para disfrutar y cuidar tu alpino con éxito. ¡Mucha suerte con tu jardín en casa!
