8 formas sencillas para mantener tus zinnias siempre en flor
Las zinnias son flores que aportan alegría y color a cualquier jardín. Su vibrante gama de tonalidades, su resistencia y su capacidad para florecer durante toda la temporada las convierten en imprescindibles para macizos, borduras y jardines para corte. Si alguna vez has notado que tus zinnias disminuyen su floración, no te preocupes: con un poco de cuidado extra puedes mantenerlas floreciendo sin parar.
A continuación, te compartimos ocho consejos comprobados para que tus zinnias nunca dejen de florecer.
1. Plántalas en pleno sol
Las zinnias son amantes del sol. Necesitan al menos de 6 a 8 horas diarias de luz directa para alcanzar su máximo esplendor. Sin la luz suficiente, crecerán altas y delgadas, pero con pocas flores. Elige un lugar soleado y tus zinnias te recompensarán con colores continuos.
2. Usa un sustrato bien drenado
El exceso de humedad es el peor enemigo de las zinnias. Prefieren suelos sueltos, ricos y con buen drenaje que no retengan el agua en exceso. Añade compost u otro materia orgánica antes de plantar para mejorar la fertilidad y la textura del suelo. Un suelo nutritivo les dará la energía necesaria para producir flores constantemente.
3. No las plantes demasiado juntas
Las zinnias necesitan espacio para crecer. Alplantarlas muy cerca compiten por nutrientes y el aire circula menos, lo que favorece la aparición de hongos como el oídio. Deja entre 30 y 45 centímetros de distancia entre plantas, según la variedad. Un buen espacio asegura plantas más sanas y mayor cantidad de flores.
4. Riega profundo, pero con poca frecuencia
Los riegos frecuentes y superficiales debilitan las zinnias. Lo ideal es regarlas profundamente, directo en la base, una o dos veces por semana según el clima. Riega siempre por la mañana para evitar que la humedad favorezca el desarrollo del oídio durante la noche.
5. Fertilízalas regularmente
Como floración abundante implica mucho gasto energético, las zinnias tienen un alto requerimiento nutricional. Aplica un fertilizante equilibrado y de liberación lenta o un estimulador líquido de floración cada 3 o 4 semanas. Evita los fertilizantes con demasiado nitrógeno, que generan mucho follaje pero pocas flores; lo ideal es que contengan fósforo y potasio para potenciar las flores.
6. Elimina las flores marchitas
Este es el secreto para una floración interminable. Cuando una flor comience a marchitarse, córtala justo por encima de una hoja o un brote lateral. Así, la planta dirigirá su energía a formar nuevos botones florales en lugar de semillas. Repite este proceso cada pocos días para mantener la floración activa.
7. Pinza las puntas para que crezcan más frondosas
Si quieres plantas más tupidas y llenas de flores, pellizca las puntas de los tallos cuando midan entre 15 y 20 cm. Esto hará que la planta ramifique y produzca más tallos laterales, y por consiguiente, más flores. Es un gesto sencillo que ofrece grandes beneficios.
8. Corta las flores con frecuencia
Las zinnias son ideales para corte, y cuanto más cortes, más florecerán. Corta los tallos justo por encima de una hoja para que duren más tiempo en jarrones. La cosecha regular estimula a la planta a producir más tallos florales, manteniendo tu jardín vibrante.
Consejo extra: evita el oídio
Las zinnias pueden ser susceptibles al oídio, especialmente en ambientes húmedos. Para prevenirlo, riega en la base evitando mojar el follaje, proporciona espacio suficiente para la ventilación y, si el problema es recurrente, elige variedades resistentes como ‘Zahara’ o ‘Profusion’.
Conclusión
Las zinnias son de las flores más fáciles de cultivar, pero con un poco de atención extra pueden mantenerse floreciendo todo el verano. Sol pleno, espacio adecuado, un suelo rico y drenado, junto con la rutina constante de eliminar flores marchitas y cortar tallos, constituyen la fórmula perfecta.
Sigue estos ocho consejos y tus zinnias serán las protagonistas de tu jardín, llenándolo de vida y color sin pausa.
