7 Plantas que debes dejar de regar durante todo el invierno
Cuando llega el invierno, muchos seguimos regando nuestras plantas por costumbre, pensando que necesitan la misma atención que en verano. Sin embargo, algunas especies en realidad prefieren un descanso. Su ritmo natural baja al mínimo, sus raíces descansan y el exceso de agua puede causar problemas. Antes de que ahogues a tus plantas más tranquilas, descubre estas siete que prefieren dormir durante el invierno con apenas un sorbo de agua.
1. Sansevieria (Lengua de suegra)
La sansevieria parece resistente, pero en invierno prácticamente se detiene. Sus hojas gruesas y carnosas almacenan mucha humedad, por lo que regar en exceso suele provocar raíces blandas o amarillamiento.
Riégala ligeramente una vez cada 4 a 6 semanas y deja que el sustrato se seque por completo. Este planta agradece más que la ignores.
2. Aloe vera
El aloe es amante del sol, y los cortos y grises días de invierno ralentizan todo su crecimiento. Las raíces frías junto con sustrato húmedo pueden ser nefastas, por eso es mejor reducir mucho el riego.
Solo riega un poco si las hojas comienzan a arrugarse. De lo contrario, déjala con suelo seco y luz brillante hasta que pase el invierno.
3. Planta de jade
Durante el invierno, la planta de jade conserva su energía. Sus hojas carnosas funcionan como pequeños depósitos de agua, haciendo innecesario y arriesgado regar con frecuencia. El exceso de humedad durante la latencia provoca caída de hojas y pudrición rápida en las raíces.
Riega, como máximo, una vez al mes y solo si el sustrato está completamente seco.
4. Cactus de Navidad (tras la floración)
Este cactus necesita más agua cuando florece, pero tras su etapa de floración prefiere un ritmo más calmado. Al profundizar el invierno y marchitarse las flores, la planta entra en reposo.
Reduce el riego a la mitad, dejando que la capa superior de la tierra se seque antes de volver a mojar. Esta pausa suave ayuda a que la planta recargue energías para la próxima temporada.
5. Planta ZZ (Zamioculca)
Si hay una planta hecha para sobrevivir al invierno sin riego, esa es la ZZ. Sus rizomas, similares a tubérculos bajo tierra, almacenan agua suficiente para largo tiempo.
Demasiada agua en invierno ablanda los tallos y los vuelve flojos. Mantén el sustrato casi seco y riega cada 5 a 7 semanas como máximo.
6. Cactus del desierto
Imagina su hábitat natural: vientos secos, noches frescas y muy poca agua. Eso es exactamente lo que necesitan la mayoría de los cactus del desierto durante el invierno. Su crecimiento casi se detiene, y el sustrato debe mantenerse igual.
No riegues a menos que notes que el cactus se arruga. Si pasa, solo ofrécele un poco de agua.
7. Ficus robusta (Planta de caucho)
La planta de caucho reduce mucho su crecimiento en meses fríos y sus raíces no toleran el exceso de humedad sin demanda activa.
Riégala ligeramente cada 3 o 4 semanas, dejando que el suelo se seque completamente entre riegos. Evitarás la pudrición radicular y ayudarás a que vuelva con fuerza en primavera.
Por qué estas plantas prefieren un descanso seco en invierno
Estas siete plantas comparten un rasgo: disminuyen su actividad cuando baja la luz y la temperatura. Su metabolismo se ralentiza, las raíces absorben menos agua, y almacenan suficiente humedad para mantenerse. Regar por rutina y no por necesidad puede encharcar la tierra, disminuir el oxígeno y generar problemas de hongos. Mantenerlas secas no es descuidarlas, sino darles justo lo que necesitan.
Señales claras de que estás regando demasiado en invierno
Si observas alguno de estos indicios, reduce el riego:
- Hojas amarillentas o transparentes
- Tierra húmeda por más de una semana
- Tallos blandos o caídos
- Olor a humedad en la maceta
- Presencia de moho en la superficie del sustrato
Un sencillo chequeo con el dedo o un medidor de humedad puede evitar muchos problemas durante el invierno.
Conclusión
Cuidar las plantas en invierno no significa hacer más, sino hacerlo con mesura. Estas siete especies prosperan cuando se reduce el riego y se les permite un descanso. En primavera, te lo agradecerán con un crecimiento renovado, colores vibrantes y energía recuperada.
Deja la regadera a un lado, regala a tus plantas este sosiego invernal y descubre lo fácil que puede ser el cuidado en la estación fría.
