7 consejos para cuidar las plantas de lengua de suegra en verano
1. Riega menos, pero con cabeza
Las plantas de lengua de suegra no soportan las raíces encharcadas. En julio, regar en exceso es la forma más rápida de dañarlas.
Aunque haga calor, evita la tentación de aumentar la frecuencia de riego. Sigue la regla de “revisar antes de regar”: introduce el dedo unos 5 cm en la tierra. Si está seca, riega; si aún está húmeda, espera unos días más.
Consejo profesional: Vacía el plato debajo de la maceta tras regar para evitar la pudrición de las raíces.
2. Ubícalas con luz indirecta y brillante
Estas plantas aman la luz, pero no la insolación directa. El sol fuerte del verano puede quemar sus hojas.
En julio, ponlas cerca de ventanas orientadas al este o norte para que reciban luz filtrada. Si están en el exterior, asegúrate de que tengan sombra durante las horas más intensas del día.
Atención: Si las hojas se ponen pálidas o amarillas, es señal de quemaduras solares.
3. Limpia sus hojas con suavidad
El polvo aumenta rápidamente en verano, especialmente con ventanas abiertas o ventiladores en marcha.
Las hojas sucias bloquean la luz y reducen la capacidad fotosintética. Limpia suavemente las hojas una o dos veces en julio con un paño húmedo; no hace falta usar spray, solo agua pura.
Ventaja adicional: Hojas limpias mejoran la purificación del aire en tu hogar.
4. Fertiliza una vez y con moderación
El verano es época de crecimiento, por eso tu planta puede beneficiarse de un poco de alimento en julio. Pero ojo con el exceso.
Usa un fertilizante equilibrado y diluido, como un 10-10-10 o 20-20-20, solo una vez en el mes. Demasiado abono puede acumular sales y dañar las raíces, lo que a estas plantas les resulta fatal.
Recomendación: Si acabas de trasplantar la planta con tierra nueva, omite la fertilización.
5. Rota la maceta para un crecimiento uniforme
Si tu planta se inclina o crece despareja, probablemente busca la luz. En julio, con el sol fuerte en un lado, girar la maceta cada dos semanas ayuda mucho.
Este simple gesto promueve un desarrollo equitativo de las hojas y evita que la planta se estire o se incline de forma extraña.
Truco rápido: Gira la maceta un cuarto de vuelta cada vez que riegues.
6. Inspecciona las plagas: también se activan en verano
El calor estimula a insectos como ácaros y cochinillas. Dedica unos minutos cada semana de julio a revisar las hojas, especialmente donde estas se unen con la tierra.
Si detectas algo pegajoso, telarañas o pelusas, actúa rápido. El aceite de neem o un jabón insecticida suave pueden eliminarlos eficazmente.
Signos tempranos: Hojas rizadas, residuos pegajosos o puntitos marrones.
7. Deja que respire: evita la acumulación excesiva
A las lenguas de suegra no les gusta estar apretadas. Si tu planta está rodeada de otras macetas o en un rincón estrecho, puede faltar ventilación.
Con la humedad típica de julio, el aire estancado favorece hongos o moho en la base. Procura dejar espacio suficiente alrededor para que circule el aire.
Buena ventilación reduce problemas fúngicos y mantiene las raíces sanas.
Consejo extra: ¿Quieres propagarla? Julio no es el mejor momento
La propagación por división o esquejes de hoja es posible, pero no recomendable en pleno verano, salvo que la planta esté muy apretada por las raíces. El calor ya supone un estrés para ella, así que es mejor esperar hasta finales de agosto o principios de otoño para intentarlo con éxito.
Conclusión final
La lengua de suegra es una planta de interior sencilla, pero en verano requiere cuidados específicos. Con un poco de atención en julio—regando de forma inteligente, fertilizando con moderación y vigilando plagas—mantendrás tus plantas saludables, verdes y erguidas durante toda la estación.
La planta hará la mayor parte del trabajo, solo necesita que la acompañes con los cuidados adecuados.
