4 fertilizantes naturales para impulsar el crecimiento de tus plantas verdes
Cómo estimular el crecimiento natural de tus plantas
1. Fertilizante con cáscara de plátano
Ingredientes: cáscaras de plátano, agua caliente, un frasco, un gotero.
Preparación: Corta las cáscaras en trozos pequeños y colócalas en un frasco con agua caliente. Cierra el frasco y déjalo reposar durante cuatro días en un lugar cálido. Pasado ese tiempo, la mezcla se pondrá turbia y espumosa. Filtra el líquido y guárdalo en un frasco con gotero.
Aplicación: Aplica de tres a cuatro gotas directamente sobre la tierra de cada planta en maceta, desde finales de febrero y cada dos semanas durante un año. Las cáscaras de plátano, ricas en potasio, aceleran el crecimiento y fortalecen las raíces, además de aumentar la resistencia a enfermedades.
2. Posos de café como abono
Preparación: Mezcla tres cucharadas de posos de café con un litro de agua y deja reposar durante 24 horas. Usa esta infusión para regar tus plantas.
Beneficios: Los posos de café aportan nitrógeno, elemento clave para un crecimiento vigoroso y un follaje abundante. Sin embargo, es importante usarlo con moderación para evitar efectos negativos.
3. Agua de cocción de verduras
Uso: Tras cocinar las verduras, deja enfriar el agua y utilízala para regar las plantas una vez por semana. Esta agua contiene minerales y vitaminas que promueven un desarrollo saludable.
4. Fertilizante con cáscara de huevo
Preparación: Tritura las cáscaras de huevo en trozos grandes y espárcelas sobre la tierra, o muélelas finamente para mezclarlas directamente con el sustrato.
Ventajas: Las cáscaras son ricas en minerales y liberan nutrientes de forma lenta. Además, ayudan a repeler plagas como las babosas.
Consejos adicionales para acelerar el crecimiento de plantas de interior
- Proporciona espacio adecuado: trasplanta las plantas cada dos o tres años para que tengan suficiente espacio para crecer, preferiblemente en primavera o a comienzos de otoño.
- Optimiza la iluminación: conoce las necesidades de luz de cada planta y colócalas en lugares adecuados, evitando la luz solar directa que puede dañar las hojas.
- Riego correcto: utiliza el riego por capilaridad o desde abajo para evitar excesos. Ajusta el riego según la etapa de crecimiento, ya que las plantas jóvenes y adultas requieren diferentes cantidades de agua.
Aplicando estos fertilizantes naturales y siguiendo buenas prácticas de cuidado, disfrutarás de un jardín frondoso y saludable, así como de plantas de interior con un crecimiento rápido y vigoroso.
