4 consejos para prevenir la pudrición apical en tomates
¿Planeas cultivar tomates en tu huerto? Excelente elección. No hay nada más gratificante que ver cómo estos pequeños frutos crecen día a día y maduran poco a poco. Sin embargo, es importante saber que esta planta es bastante delicada: a veces, las tomates pueden sufrir pudrición apical. Sin previo aviso, pueden aparecer manchas negras en la parte inferior del fruto. Es doloroso ver cómo se pudren antes de tiempo. Aunque será necesario corregir las causas, la cosecha no se perderá por completo. Sigue nuestros consejos para prevenir la pudrición apical y cosechar tomates rojos, sanos y hermosos.
¿Qué causa la pudrición apical en los tomates?
Las tomates afectadas por la pudrición apical presentan manchas negras, generalmente en la parte inferior del fruto. Cabe aclarar que esta afección no es producida por insectos ni por una enfermedad infecciosa. En realidad, este problema, también conocido como “pudrición del extremo del fruto”, se debe principalmente a la falta de calcio causada por la sequía.
Las plantas de tomate requieren calcio en todas las fases de su crecimiento activo, desde las raíces hasta los frutos. Este mineral se transporta a través del agua de un punto a otro del cultivo. Sin embargo, durante periodos secos, cuando el agua escasea, el calcio no circula correctamente, lo que provoca la pudrición apical.
Probablemente hayas escuchado remedios caseros para aumentar el calcio, como enterrar píldoras de antiácidos o esparcir cáscaras de huevo en la tierra. Aunque estas prácticas no dañan las plantas, tampoco son milagrosas y probablemente no marquen una diferencia significativa. La verdadera causa es la falta de agua, que impide que el calcio llegue hasta el fruto.
Por eso, lo mejor es analizar el suelo para determinar si realmente hay deficiencia de calcio u otros nutrientes esenciales.
Dato importante: las primeras frutas de la temporada son las más sensibles y demandan más calcio para crecer. Como la planta transporta este mineral desde las raíces, primero lo consume en tallos y hojas, dejando menos disponible para los frutos que maduran. Esto puede provocar que el extremo del tomate se pudra, volviéndose negro y blando.
¿Cómo evitar la pudrición apical en los tomates?
El problema del “pudrición del extremo del fruto” es consecuencia del estrés hídrico, que afecta mucho a las plantas de tomate, ya sea por exceso o por falta de riego. La buena noticia es que no es una enfermedad contagiosa que vaya a arruinar toda la cosecha.
Una fruta afectada no contagia a las que la rodean, por lo que no es necesario usar fungicidas químicos, ya que no solucionan este problema. La clave está en mantener una humedad constante en el suelo.
¿Quieres prevenir efectivamente esta pudrición? Aquí tienes cuatro consejos que debes seguir al pie de la letra:
1. Riega bien las plantas de tomate
Para que tus tomates crezcan saludables y producentes, los expertos recomiendan aportar alrededor de 1 litro de agua al día por planta. Puedes usar un sistema de riego por goteo o una regadera. En cultivos en macetas o contenedores el riego debe ser aún más cuidadoso, porque la tierra se seca más rápido.
Consejo: evita mojar las hojas al regar para prevenir enfermedades foliares. Aunque es imposible evitar que la lluvia moje la planta, cuanto más tiempo permanezcan secas las hojas, mejor.
2. Aplica una capa de mantillo alrededor de las plantas
Una manera efectiva de prevenir la pudrición apical es cubrir la base de las plantas con una capa de mulch orgánico de al menos 5 cm de espesor. Esto reduce la evaporación del suelo y mantiene la humedad por más tiempo entre riegos o lluvias. Además, ayuda a controlar las malas hierbas. Puedes usar paja, recortes de césped, hojas trituradas o corteza desmenuzada.
3. Evita el exceso de fertilizantes
Ten cuidado: aplicar demasiado fertilizante hace que las plantas crezcan rápido, pero sin tiempo para transportar bien el calcio, lo que favorece la pudrición apical. La mejor forma de mejorar los nutrientes del suelo es añadir una capa de 5 cm de compost bien maduro antes de plantar en primavera. El compost libera nutrientes de manera gradual y mejora la estructura del suelo.
Importante: solo fertiliza si un análisis del suelo lo recomienda y sigue las instrucciones del producto al pie de la letra.
4. Cuida las raíces
Recuerda que las raíces deben estar sanas para absorber el calcio necesario y prevenir la pudrición apical. Evita perturbar esta zona delicada, no caves alrededor de la planta ni permitas que crezcan malas hierbas sin control. Protégete con una capa de mulch que además mantenga la humedad.
¿Por qué mis tomates se pudren por debajo?
Las manchas oscuras en la base del fruto se deben casi siempre a la falta de calcio en el suelo o a un mal desarrollo radicular. Esto suele ser causado por un riego inapropiado, ya sea demasiado abundante o insuficiente.
¿Qué otras enfermedades afectan a los tomates?
¿Cómo añadir calcio a los tomates?
La deficiencia de calcio es frecuente en huertos. Para solucionarla, primero debes entender cómo las plantas lo absorben del suelo, ya que muchos minerales están en formas poco solubles.
Existen métodos sencillos y económicos para aportar calcio a tus tomates:
- Cáscara de huevo: esta técnica consiste en triturar cáscaras y enterrarlas en la tierra donde plantes. Aporta calcio, aunque en cantidad limitada, pues se libera lentamente y depende del pH del suelo. En suelos ácidos se descompone mejor; también puedes remojarlas en vinagre para facilitar la liberación del mineral.
- Óxido de calcio: si tu suelo es ligeramente alcalino y rico en minerales, puede que el calcio no esté disponible para las plantas. En ese caso, añadir óxido de calcio ayuda a que sea soluble y asimilable.
- Leche: la leche es rica en calcio. Puedes diluir un vaso en 1 litro de agua y pulverizar esta mezcla sobre la planta. También es posible esparcir leche en polvo en el suelo o en las hojas. Solo necesitas unos gramos cada dos semanas para aportar calcio suficiente.
¿Cómo combatir el tizón de los tomates?
El tizón es un hongo que puede causar pudrición en los tomates y es uno de los males más temidos. En agricultura se utiliza ozono para prevenir y combatir este hongo, ya que detiene el desarrollo de microorganismos patógenos.
El ozono actúa secando a los parásitos en contacto. Se puede aplicar mediante riegos con agua ozonizada, tratamientos foliares o pulverizaciones.
Además, el ozono desinfecta el suelo y las plantas, eliminando residuos químicos y mejorando la oxigenación de las raíces, lo que favorece un crecimiento más sano y vigoroso. También ayuda a cerrar cortes y heridas en la planta, previniendo otras enfermedades fúngicas.
