El invierno está a la vuelta de la esquina y es hora de empezar a pensar en preparar el jardín antes de que llegue el frío. Si consigue preparar su jardín adecuadamente, podrá limitar los problemas al tiempo que garantiza la salud de sus plantas.
No es una operación tan difícil, porque basta con seguir estas 3 prácticas etapas para tener un jardín 100% a punto y protegido.
Etapa 1: Eliminar las malas hierbas
Para tener un jardín bonito y bien cuidado, hay que empezar por eliminar las malas hierbas. Las malas hierbas pueden obstaculizar el crecimiento de tus plantas al absorber el agua y los nutrientes que deberían nutrirlas.
Para deshacerte de ellas, debes quitarlas con las manos. También puedes utilizar productos químicos específicos para acabar con ellas. Sin embargo, ten en cuenta que esta opción puede perjudicar a otras plantas de tu jardín.
Por último, recuerda cubrir el suelo con una capa de mantillo para evitar que germinen las semillas.
Paso 2: Proteger las plantas de las heladas
Si cultivas plantas con raíces profundas, debes protegerlas de las heladas. Para ello, cubre las plantas con mantillo, sobre todo hojas secas o arpillera. Hazlo antes de que la temperatura descienda por debajo de 0 grados.
También puedes utilizar lonas para proteger las plantas de las heladas fuertes, o envolverlas en bolsas de plástico.
Otra solución más interesante es colocar reflectores especiales alrededor de las plantas para mantener el calor.
Paso 3: Podar las plantas con raíces profundas
Las plantas con raíces profundas necesitan una poda especial si queremos que gocen de una salud perfecta. La poda es esencial para mantener la forma de las plantas y garantizar que crezcan adecuadamente. La poda también reduce el crecimiento de malas hierbas.
Para ello, hay que podar con regularidad para garantizar la salud y el desarrollo de las plantas.
- Recorte los tallos deformados y dañados
- Elimine las ramas muertas o enfermas
- Pode las enredaderas para crear un muro de verdor
- Pode los arbustos para hacer su jardín más atractivo
En general, la poda debe realizarse una vez que el crecimiento ha llegado a su fin y los frutos han empezado a madurar.
Hay que tener en cuenta el ciclo de vida de las plantas antes de podarlas, para no impedir que florezcan y den frutos en la temporada siguiente.
