3 errores que la gente comete al usar la lejía

3 errores comunes al usar la lejía y cómo evitarlos

La lejía es un potente aliado contra la suciedad. Este producto es indispensable para blanquear e higienizar ropa, suelos, baños y muchos otros espacios. Por eso, mantener la casa limpia a diario es fundamental. Sin embargo, muchas personas no saben cómo usar la lejía correctamente, lo que puede causar daños.

Los compuestos químicos de la lejía la hacen potencialmente peligrosa si no se manipula con cuidado. Es importante no inhalar sus vapores y siempre usar guantes para evitar alergias o irritaciones en la piel. Además, nunca hay que mezclar la lejía con vinagre debido a los efectos tóxicos que puede generar.

Tomando las precauciones adecuadas, podrás usar la lejía de forma segura y efectiva.

3 errores que debes evitar al usar lejía

1. Pensar que la lejía limpia las superficies

Mucha gente cree que la lejía limpia, pero en realidad sólo desinfecta. Primero debes eliminar el polvo con un paño seco, luego limpiar con agua y detergente. Solo después, desinfecta con lejía. Finalmente, aclara con abundante agua para eliminar cualquier residuo del producto.

2. No aclarar las superficies tras aplicar la lejía

Un error frecuente es no enjuagar las superficies después de usar lejía. Por ejemplo, al limpiar una mesa con una esponja o trapo impregnado en lejía, es esencial aclarar bien con agua limpia para evitar restos del producto.

3. Usar agua caliente para diluir la lejía

Hay dudas sobre si es mejor usar agua fría o caliente para diluir la lejía. El mayor error es mezclarla con agua caliente, ya que esto reduce el contenido de cloro y disminuye su eficacia. Siempre utiliza agua fría para diluir la lejía.

Si evitas estos errores, podrás sacar el máximo provecho a la lejía y mantener la limpieza de tu hogar de forma segura.