10 cosas inteligentes que hacer después de que tus equináceas terminen de florecer

10 acciones inteligentes para cuidar tus equináceas tras la floración

Las equináceas (Echinacea) son favoritas entre los jardineros por su resistencia, tolerancia a la sequía y por atraer polinizadores durante todo el verano. Sin embargo, cuando sus flores moradas, rosas o blancas empiezan a marchitarse, no las descuides. Lo que hagas ahora influirá en su crecimiento, floración futura y la fauna de tu jardín para la próxima temporada.

1. Recorta las flores marchitas para prolongar la floración

Si aún es verano y tus equináceas no han producido todas sus semillas, corta las flores marchitas justo encima de un grupo sano de hojas. Esto estimula la aparición de nuevos capullos, alargando el período de floración varias semanas.

2. Deja algunas cabezas con semillas para las aves

Cuando llegue finales de verano o el otoño, deja algunas flores secas con semillas. Piquituertos, carboneros y otros pájaros cantores disfrutan de estas semillas durante el otoño e incluso el invierno. Es una fuente natural de alimento para la fauna local en tu jardín.

3. Recolecta y guarda las semillas

¿Quieres más equináceas el próximo año? Recoge las cabezas secas de semillas cuando hayan madurado completamente. Guárdalas en un sobre de papel, en un lugar fresco y seco, y siémbralas en primavera o déjalas dispersarse para que se autorreproduzcan.

4. Divide los grupos antiguos

Después de varios años, las equináceas pueden amontonarse, lo que reduce su floración. Divide las plantas a principios de otoño o primavera desenterrando el conjunto, separándolo en partes más pequeñas y replantándolas. Así revitalizarás la planta matriz y obtendrás nuevos ejemplares para tu jardín.

5. Poda a finales de otoño (pero no antes de tiempo)

Espera hasta después de la primera helada o hasta que las aves hayan aprovechado las semillas antes de recortar. Corta los tallos dejando entre 7 y 10 cm desde el suelo. Poda demasiado pronto puede privar a la fauna de alimento y refugio invernal.

6. Aplica mantillo para proteger en invierno

Antes de que llegue el frío, extiende una capa ligera de mantillo, como hojas secas trituradas, paja o compost alrededor de la base de las plantas. Esto ayudará a proteger las raíces contra las oscilaciones extremas de temperatura.

7. Riega profundamente antes de que el suelo se congele

Las equináceas no necesitan mucha agua una vez establecidas, pero una buena hidratación profunda antes de que el suelo se congele garantiza que las raíces tengan reservas para pasar el invierno.

8. Controla la auto-siembra indeseada

Las equináceas se auto-siembran abundantemente. Si prefieres evitar que se dispersen demasiado, elimina las cabezas de semillas antes de que caigan al suelo o arranca las plántulas no deseadas a principios de primavera.

9. Revisa la planta en busca de plagas y enfermedades

Inspecciona las hojas y tallos para detectar hongos, manchas o insectos como pulgones. Quita cualquier follaje afectado para mantener la planta sana durante su descanso.

10. Espera hasta primavera para fertilizar

El otoño no es época de abono. Las equináceas entran en reposo, por eso es mejor esperar hasta principios de primavera para añadir compost o fertilizante de liberación lenta, que favorecerá un crecimiento vigoroso.

Conclusión

El cuidado tras la floración de las equináceas requiere poco tiempo pero ofrece grandes resultados. Un poco de poda, conservación de semillas y preparación para el invierno garantizan plantas saludables, vibrantes y con una floración más abundante la siguiente temporada.